¿Qué son las comisiones de mantenimiento de los bancos?

Por Renault Bank - 18 agosto, 2021

Las comisiones de mantenimiento de los bancos son, dentro del contexto de las comisiones bancarias, las más habituales. Suelen afectar a los usuarios de las entidades financieras por el mero hecho de tener una cuenta corriente o de crédito abierta o por tener contratados ciertos productos o servicios. Las comisiones podrán ser, dependiendo de la situación, más altas, más bajas o, incluso, ser inexistentes, pero lo más común es que un cliente se encuentre con este tipo de comisiones a la hora de contratar un servicio corriente con su banco particular.

El cobro de esta comisión por parte de los bancos puede producirse de cuatro formas, mensual, trimestral, semestral o anual, y en la mayoría de los casos conlleva un gasto de entre 200-300 euros anuales. También es cierto, no obstante, que no todas las entidades aplican ya esta comisión, y que algunos bancos, generalmente del entorno de la banca online, eliminan al completo las comisiones de este tipo de cuentas. Estos bancos se pueden permitir obviar ciertas comisiones al no tener oficinas presenciales donde tratar con los clientes.

Tipos de comisiones bancarias

Este tipo de comisiones de mantenimiento son muy habituales en las cuentas corrientes. Son fijas y, con ellas, el banco pretende controlar los costes de mantenerlas abiertas. Ahora bien, ¿sabías que no son las únicas? Hay muchos tipos de comisiones bancarias:

  • Comisiones de mantenimiento: como ya hemos dicho, las que aplica el banco por el mero hecho de tener una cuenta abierta. En algunos casos será inexistente, pero, si la hay, podemos evitar esta comisión si nos vinculamos con el banco en algún sentido: contratando otros productos, domiciliando la nómina, etc.
  • Comisiones de administración: suelen confundirse con las de mantenimiento, pero son bien distintas. Hacen referencia a las operaciones y movimientos en la cuenta. Son las comisiones referidas al simple uso de la cuenta: cada vez que se saca dinero, se realiza una transferencia o se paga con tarjeta en un comercio. El precio no suele ser muy elevado y, en muchos casos, el banco opta por eliminar este tipo de comisión de sus cobros.
  • Comisiones de apertura: son las comisiones que se cobran las entidades financieras por gestiones administrativas de apertura de cuenta. Muy común es la de apertura de una hipoteca o las de planes de pensiones con nuestro banco, que corresponden a un porcentaje mínimo añadido sobre el importe total.
  • Comisiones por transferencias: comisiones que paga un cliente por enviar dinero a otra cuenta. ¿Un ejemplo? Las comisiones de transferencias bancarias internacionales, que suelen ser bastante altas. Es cierto que hay sistemas como Bizum, gratuitos, que eliminan estas comisiones, pero suelen tener un límite.
  • Comisiones por cancelación anticipada: los bancos cobran esta comisión cuando un cliente decide finalizar una operación antes del vencimiento pactado inicialmente. Ocurre en algunos productos, como en los depósitos a plazo fijo, donde entidad y usuario pactan un servicio por cierto periodo de tiempo.
  • Comisiones por sacar o ingresar dinero: la retirada de efectivo en un banco distinto al nuestro suele tener aparejada una comisión, un importe fijo. Algunos bancos fijan un importe de hasta 2,5 euros para los no clientes.
  • Comisiones por cambio de divisas: la entidad nos cobra una comisión cuando cambiamos dinero para utilizar en un país extranjero. Es una actividad bastante frecuente cuando queremos viajar a otro país.
  • Comisiones de las tarjetas: sacar dinero a débito con una tarjeta de crédito lleva aparejado el cobro de una comisión. Y así con otras actividades relacionadas con las tarjetas: renovarla, duplicarla, etc.

Como vemos, hay muchos tipos de comisiones. Tendremos que hablar con nuestra entidad financiera para comprobar cada una de ellas y saber, en última instancia, si se nos aplican o no las mencionadas comisiones.

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